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Rueda Cardiaca

El corazón humano encierra el secreto del Universo y, verdaderamente, el poder que de él emana y que se refleja en el astral, con la más bella de las ruedas, es primordial.
Si bien han dicho los indos que la diosa que reina en este centro de fuerzas es de amarillo y que tiene tres ojos porque el poder del corazón crea, conserva y destruye; es mental, astral y físico.
Cuando crea se junta con el objeto creado, se asimila con él, se transforma en él y reina sobre el mundo con aquella fuerza que todos conocen, y que se llama amor.
Cuando conserva, todo lo embellece y da ese tinte de atracción que hace que las cosas conocidas parezcan distintas, y tengan siempre en sí algo nuevo que anteriormente no se había notado; es fuente del arte, de la estética, del ritmo, en una palabra, de todo lo que es hermoso.
Cuando destruye, odia, corta lazos, quiebra barreras, se aleja, se hastía , mata, hace sufrir y huye; por este poder se cela, se quiebran juramentos y promesas, se envidia, se traiciona y por fin, se muere.
El elemento que preside a esta rueda es el aire; e influye en el cuerpo físico, sobre la piel y las manos, y es el estimulador del tacto.
Este centro nace en el apéndice xifoides y cruza el corazón, sale por el centro espinal de la región cardíaca y brilla, en el mundo astral, como un rutilante vórtice de doce pétalos.
Cuando destruye, su color es el del humo; cuando conserva, es verde azulado; cuando crea, es color brillante como el sol. Cuando permanece inmóvil, tiene una forma exagonal; el exágono es del color del humo, la rueda donde está reflejado es de color verde azulado y los pétalos son de color rojo.
Los textos orientales colocan en él un antílope negro.
El planeta que acompaña este centro de aire, de soplidos que alejan y acercan, es Júpiter y la glándula que le pertenece, en el cuerpo humano, es el timo; el plexo, el cardíaco, y los órganos son los pulmones y el corazón.
En el éter astral, debajo de la gran rueda del corazón, se ve moverse otra pequeña rueda; esta, en la mayoría de los hombres, se nota como un petalito de rosa; pero en los seres que empiezan a desarrollar sus facultades internas y particularmente en aquellos que toman el hábito de meditación, esta pequeña rueda adicional toma la forma de una rosa abierta de ocho pétalos. Cuando no está bien desarrollada, cuatro pétalos son de color rosado y los otros cuatro de color oscuro. Los Rosacruces tomaron de esta imagen su maravilloso símbolo.
Aquí se encuentra la tumba de la Madre Divina y aquí se asienta la fuerza etérea en los seres evolucionados, aquellos que ya no necesitan depositarla en el plexo sacro.
Dirige este poder la circulación de la sangre y reparte los vasos sanguíneos en cuarenta y nueve grupos; aquellos son presididos cada uno por un poder característico.

ANĀHATA Tomado del ZATACHAKRA NIRUPANA]

Versículo 22°

Sobre la Rueda Solar, en el corazón, está el loto encantador del brillante color de la flor de Pentapoeles phoenicea, con las letras empezando con Ka, de color bermellón, colocadas dentro. Se le conoce por su nombre de Anāhata y es el árbol del deseo celestial y otorga aún más que el deseo. Aquí está la región del Aire, hermosa, con seis puntas y de color de humo.

Comentario

El lotus del corazón se llama de Anāhata y el texto hindú lo compara, por su belleza, a la flor de Bandhūka. Las doce letras que están estampadas sobre sus pétalos, son las siguientes:

Ka   Kha   Ga

Gha   Vga  Cha

Ahha   Gu  Ghu

Vya   Ta Tha

El árbol que otorga ampliamente a aquél que le pide aún más de lo que le pide, es imagen del amor que se da sin restricciones. El árbol celestial significa el árbol que está en el Edén que simboliza el árbol de la vida, del bien y del mal.

En este centro está la región de Vāyu, Bijā-Pam, encerrada en un hexágono que tiene color de humo.

Versículo 23°

Meditad, dentro de la región del Aire, sobre la dulce y excelente semilla del Aire, gris, como una masa de humo, el Dios con cuatro brazos y montado sobre un antílope negro. Y en Él también meditad sobre la Morada de Misericordia y sobre el Señor Inmaculado, que es brillante como el sol y cuyas manos hacen los gestos del que dispensa favores y disipa los temores de los tres mundos.

Comentario

En este versículo está descrito el misterio de amor admirable de la Divina Encarnación. Pavana-Bijā, semilla del Aire, es materializada en la imagen de un Dios que monta sobre un antílope negro.
El hombre es cruel y de fieros instintos por naturaleza, por haber nacido de hombres y del placer carnal.
La semilla del Aire, de la vida material, del humo que oscurece la visión divina, está en él. Pero esta semilla humana, pecado de Adán, puede ser transmutada por la voluntad y por la gracia en una fuerza divina, libre del pecado original.
El hombre puede transformarse en un ser manso y bueno, puede trocar su naturaleza de humana en divina.
El manso antílope, o el cordero y la hostia de los textos cristianos, son imágenes del hombre redimido. Pero esta redención ha de tener un Modelo Perfecto.
El hombre con su solo esfuerzo no puede redimirse; es necesario, para esto, la gracia, y la gracia se la proporciona el prototipo humano-divino: el Cristo, la Divina Encarnación, el Dios hecho hombre, el ser libre de causa y efecto.
La humeante y oscura semilla del Aire puede no ser levantada ni vivificada por el placer carnal, sino también por el puro sentimiento de la Misericordia y de la Compasión.
El Dios hecho hombre se hace tal por esta fuerza dinámica, pero no es fruto del placer; su cuerpo físico se gesta en la Morada de Misericordia.
Su vida se manifiesta por un esfuerzo de suprema voluntad y amor. Pavana-Bijā es animada desde arriba y no se mancha en el descenso. El Divino Ser que encarnará sin mancha de pecado original será la Divina Encarnación, el Señor Inmaculado, el redentor de los hombres; no de sus carnes solamente, sino también de sus mentes y de sus Almas.
La semilla del Aire es también una forma del Éter Cósmico, llevada, por sí sola, a la Morada de la Misericordia, Matriz Virgen de oro mental de la Divina Madre, de donde surge, como por encanto, el Señor Inmaculado, Aquél que no tuvo padre ni placer en su nacimiento, que brilla como el sol porque su naturaleza es divina y solar, y que disipa el temor en los tres mundos porque está fuera de la rueda de la vida, está sobre la materia, la energía y la mente.

Versículo 24°

Aquí mora Kākinī, cuyo color es amarillo como relámpago nuevo, alegre y auspiciosa. Tiene tres ojos y es benefactora de todos. Ella lleva toda clase de adornos y en sus cuatro manos lleva el nudo corredizo y la calavera, y hace el signo de la bendición y el signo que disipa el temor. Su corazón está suavizado porque bebe néctar.

 

comentario

La Diosa simboliza, con sus tres ojos y el color, su color amarillo, que el poder del corazón crea, conserva y destruye; es mental, astral y físico.

Versículo 25°

La Fuerza Potencial, cuyo tierno cuerpo es como diez millones de rayos de relámpagos, está en el pericarpio de este entro en forma de un triángulo. Dentro del triángulo está el falo conocido con el nombre de Vāna. Este falo es como de oro brillante y en su cabeza hay un orificio diminuto, como una gema. Él es la resplandeciente Morada de la Madre.

Comentario

El Shakti, la fuerza potencial, es imagen de la Divina Madre. Para demostrar que es un aspecto del Espíritu Universal, se la representa como un tierno cuerpo, así como podría representársela con la imagen de una mujer dormida.
Ella está en el triángulo llamado Trikona, porque es la esencia del Gran Triángulo Divino. Pero el Espíritu Universal es manifestación, es vida; por eso, dentro del triángulo, está el Shivalinga, llamado Vāna, imagen de la procreación mental.
Éste es el falo de oro; el versículo lo explica diciendo que este linga es como de oro brillante.
El Shakti encerrado en el triángulo sagrado es el Espíritu Universal, Alma del Cosmos y Vida. Shakti, Trikona y Vāna son los tres aspectos.
Pero en la punta del falo está la resplandeciente Morada de la Madre, que es Espíritu en Sí, llamada por los hindúes, Lakshmī.
Lakshmī es como una Venus inda, nacida del océano de leche de los Dioses y Madre de Kama. Kama es Dios del Amor y de la Vida.
Dentro del glande del falo de oro está el Vacío, la Morada de Lakshmī, por donde filtra el esperma-mente. En el espectro astral, debajo de la Gran Rueda del Corazón, se ve moverse otra Pequeña Rueda.

Versículo 26º

Quien medite sobre este Centro del Corazón, llega a ser Señor de la Palabra y, como el Creador, es capaz de proteger y destruir los mundos. Este loto es como el árbol del deseo celestial y es la Morada y Sede de Dios. Está hermoseado por el Ave-Espíritu, que es como la firme llama de una lámpara en lugar donde no sople viento. Encantan los filamentos que rodean y adornan su pericarpio, iluminado por la región solar.

Comentario

Al decir Señor de la palabra es como si se dijera Vivificador del Verbo, Aquél que por el don del Amor, puede dar vida a los seres y a las cosas.Es como Isvara, el Creador, que puede proteger y destruir a los mundos. Ya no es Rudra, aquél que, cegado por el poder, destruye o crea por pasión; es el Iniciado que, libre de todo deseo, sabe cuándo premiar y cuándo castigar. Puede hacerlo, porque sigue la senda del amor, la Senda Real. Este lotus es comparado al árbol del deseo celestial, Sura-Taru, bajo el cual está cobijado el trono de Sharva. Sharva es el Maha Deva Shiva, es el Hijo de Dios, la divina Encarnación, Aquél que da los frutos del árbol del Amor. Anāhata, el árbol del deseo celestial, el árbol del Edén, que otorga aún más de lo que se desea, da la vida, la limitación, el placer, el sufrimiento y la muerte. Pero este otro aspecto de Anāhata, con su árbol Sura-Taru, a la sombra de Hamsa, el Divino Espíritu, da la serenidad, la paz, el amor sin esperanza, la visión beatífica de la Eternidad. El primero, hijo de Adán, es árbol-vida; éste es el árbol-espíritu del Hijo de Dios. Como ya el alma no tiene deseos, tendiendo a la inmanifestación vive en la Eternidad. El alma libre es hermoseada por el Hamsa, que es el ave-imagen del Espíritu Eterno. Es como la firme llama de una lámpara en lugar donde no sople viento, quiere decir que el alma ha logrado la perfecta paz y serenidad.

Versículo 27°

Quien medite sobre este loto del corazón llega a ser principal entre los ascetas y es siempre más amado que el más amado por las mujeres. Él es preeminentemente sabio y lleno de nobles obras. Domina completamente sus sentidos. Su mente, en su intensa concentración, está robustecida por los pensamientos de Dios. Su palabra inspirada fluye como una corriente de agua cristalina. Él es como el Iniciado que es el Amado de la Madre y puede, a su voluntad, penetrar en el cuerpo de otro.