Los pueblos de la India desde los albores de su civilización fueron impulsados a la práctica del misticismo.

Desde los primitivos discípulos de los Grandes Iniciados de la nueva raza hasta los moradores misteriosos de los Himalayas se fueron formando una infinidad de hombres que dedicaron toda su vida al estudio y a la práctica de las cosas divinas y extáticas, dejando para la posteridad ejemplos, escritos y documentos, que fueron la base de todas las escuelas ascéticas hasta los días presentes.
Si se quiere resumir brevemente el método extático de la India para lograr la Unión con Dios, hay que conocer las ocho bases fundamentales, Yogangas, que para esto han adoptado los indos de todos los tiempos.

1) Yama: Cambio de vida, aislamiento del mundo, desinterés o renuncia de todo cuanto puede servir para recreo de los sentidos, purificación de costumbres.
2) Niyama: Purificación interna de los sentidos y de la mente; recta intención y despreocupación por los bienes materiales. Ayunos, mortificaciones y estudio de los textos sagrados.
3) Asana: Postura adecuada para la meditación, modo de colocar los brazos y cruzar las piernas. Genuflexiones.
4) Pranayama: Dominio de la respiración, regularización del aliento vital. Este ejercicio se divide en tres partes: a) Puraka, inspiración del aliento; b) Rechaka, regularización del aliento; c) Kumbhaka, retención del aliento.
5) Pratyahara: Abstracción de los sentidos, dominio de las sensaciones, eliminación de los deseos.

6) Dharana:
Concentración sostenida sobre un objeto, hasta conocerlo en sus mínimas partes; separar toda idea de la mente que no sea dicho objeto.
7) Dhyana: Concentración contemplativa de un objeto con tal intensidad de atracción que se le absorbe en sí.
8) Samadhi: Éxtasis o consecución de la Unión con Dios. Es la Unión del discípulo con Dios y supremo grado de la Yoga. El alma por contemplación extática logra la Suprema Conciencia convirtiéndose en el Todo.

Estos tres últimos ejercicios de Dharana, Dhyana y Samadhi se designan colectivamente con el nombre de Samyama.  Pero, casi estaría demás decirlo, no se puede lograr ninguno de ellos por separado, porque van tan estrechamente ligados entre sí que conducen, de un modo o de otro, a una única meta que es la Yoga.

Si bien estas bases en todas las escuelas de la India son indispensables cada escuela le ha prestado mayor atención especialmente a uno de estos ocho puntos, el cual ha sido reputado como el más importante en el ejercicio de la meditación.
El ejercicio continuado sobre estos ocho puntos ha dado lugar a muchos Senderos Místicos o Marga:
1) Karma Yoga o Karma Marga: Camino místico que busca a Dios por la acción, especialmente por el trabajo caritativo, por las obras religiosas. El alma llega a la Unión Divina por medio de la acción, por medio de una acción de desapego.
2) Bhakti Yoga: Camino místico de devoción amorosa; el alma se entrega totalmente dándose con infinito amor.
3) Hatha Yoga: Método místico de purificación física, de limpieza corporal, de dominio sobre los órganos externos e internos; manejo del prana.
4) Tantra Yoga: Camino místico por el dominio del poder sexual y de los poderes mágicos.
5) Laya Yoga: Camino místico por la atención constante sobre el sonido interno o Nada que se percibe cerrando los oídos.
6) Chakra Yoga: Camino místico por la meditación sobre los centros internos de fuerza.
7) Mantra Yoga: Camino místico por la repetición de las palabras sagradas o por la recitación mental de ciertas fórmulas con atenta meditación sobre su significado.
8) Raja Yoga: Camino místico puramente mental y especulativo; es el método de regularización y concentración del pensamiento. Por el dominio de la mente el discípulo desarrolla todas sus facultades mentales.
9) Jñana Yoga: Camino místico por el conocimiento, el estudio de la ciencia y la búsqueda de la sabiduría. Estos distintos métodos de Ascética han fomentado la literatura mística y aquellos que pasaron por estos sublimes estados de oración, muchas veces se sintieron impulsados a transmitir a la posteridad sus impresiones; por eso existen en el mundo textos incomparables y libros maravillosos dejados por las distintas escuelas.

El más antiguo de los textos ascéticos es la Yoga Sutrani de Patañjali, el cual, en un número reducido de aforismos, describe las diversas formas de evolución mística del Ser hacia Dios.
Le sigue el Bhagavad Gita, libro que describe cómo Krishna, la Divina Encarnación, lleva a Arjuna por todas las etapas hacia el Samadhi.
En el Nirupana Chakra está descripto por el logro del Supremo Poder mediante el desarrollo de los Chakras.
El Shivagama, enseñanzas de Shiva, es una obra antigua que ya no se encuentra en ninguna parte; únicamente existen trozos de ella sacados de textos antiguos; describe la Unión con Dios mediante el dominio de los tattvas.
En el Hatha Yoga Pradhipika y en el Zivashamita está descripto como se logra el poder físico que abre paso al poder espiritual.
Y así por sus escuelas y sus métodos siguen la India, sus sabios y sus ascetas, sus sannyasin, sus brahmacharin, sus pandits, hacia la conquista de Dios y la unificación del principio humano con el Principio Universal.