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Rueda Esplenica

En la Rueda que se va a describir está depositado el poder de absorción y de repulsión de las fuerzas cósmicas. Por eso, nadie se atreve a hablar con precisión de ella en público, pues sería muy peligroso el uso de este poder en manos inexpertas; además, no todos los estudiantes de filosofía esotérica están acordes al definir sus efectos, ni sobre el lugar en donde está depositado.
Los indos la sitúan entre el ano y los órganos genitales y la consideran suplementaria de la Rueda Sacra; los occidentales, en cambio, la ubican en el bazo y le atribuyen el poder de asimilación y distribución, en el organismo humano, de los rayos solares.
Arriba de los órganos genitales, más exactamente en la región pubiana, nace este filamento que sube como rama bifurcada al bazo y al hígado, para unirse luego en el plexo esplénico y manifestarse en el astral como una maravillosa rueda de cambiantes colores. Cuanto más rápida es su marcha, tanto más se funden entre sí los colores, formando como un arco iris que estuviese velado por una gasa blanca.
Cuando esta rueda está en descanso se presenta de un color blanquecino, pero de un blanco matizado de violado, con tres hermosos pétalos a la derecha y tres a la izquierda, de color bermejo.
Cuando gira rápidamente predomina el blanco violado, pues el color violeta corresponde a mayor vibración; acentuándose el blanco bermejo al disminuir su velocidad, ya que el color rojo denota lentitud.
El planeta Venus influye poderosamente sobre este centro, por eso domina las rodillas, que constituyen el depósito del agua en el ser humano; es el centro del gusto y del sabor que se asienta, soberano, en la boca del hombre. El órgano que le pertenece es el hígado; el plexo, el esplénico; las glándulas, las suprarrenales.
Tiene un doble poder y se la representa como dos cuartos de luna; el cuarto de luna inferior está custodiado por el Dragón, símbolo del poder superior, que no permite al hombre mayor poder que el que puede soportar.
Por esta rueda sale el cuerpo astral en las horas de sueño y de desprendimiento. Por eso corresponde al plano astral.
Su poder es el de contracción; por allí entran en el ser todas las fuerzas cósmicas, todos los poderes constructivos y destructivos; es el control de todo el sistema del hombre. Mantiene la armonía entre el físico y el astral y por allí se elimina, durante las horas de sueño, los elementos superabundantes o negativos.
No se puede efectuar el desprendimiento del cuerpo físico ni dirigirse el astral sin dominar este centro.
Es este centro el del dominio personal, mediante él se encierra al ser en sí mismo, o se abre a la vida.
Siempre está allí, sentado sobre ese umbral, El Espectro del Umbral, el enemigo implacable de aquel que quiere trascender los límites humanos, para impedir el paso a los mundos superiores.

SVADHISHTHANA [Tomado del ZATACHAKRA NIRUPANA]

Versículo 14°

Hay otra Rueda situada dentro de la espina dorsal, en la raíz de los genitales, de un hermoso color bermellón. En sus pétalos están las Letras Sagradas con el Signo superpuesto del brillante color del relámpago.

Comentario

El Shatchakra Nirupana sitúa al Svādhishthāna en la raíz de la espina dorsal, entre el ano y los órganos genitales; los occidentales, en cambio, lo ubican en el bazo y le atribuyen el poder de asimilación y distribución, en el organismo humano, de los rayos solares. Algunos indos, en cuanto a sus efectos, consideran a esta rueda suplementaria de la Rueda Sacra.
Más exactamente, la Rueda Control tiene su asiento en el cuerpo físico arriba de los órganos genitales, en la región pubiana y de allí parten filamentos que suben como rama bifurcada al bazo y al hígado, para luego unirse en el plexo esplénico y manifestarse en el astral como una rueda de cambiantes colores.
El texto dice que tiene un hermoso color bermellón, porque así es el color astral de esta rueda cuando está en descanso.
Tiene seis pétalos y sobre cada uno de los mismos está escrito el Purandara, que son las letras características de esta rueda. Las letras son las siguientes: Ba y Bha, Ma y Ya, Ra y La.
El Bindu o Signo Sagrado o punto que está sobre cada una de las letras del Purandara, simboliza la afirmación divina de esas letras; quiere decir que a través de los siglos, los sabios y ascetas que las han pronunciado debidamente, han logrado realizar con ellas los poderes de este centro y les han atribuido un origen divino por su extraordinaria eficacia.

Versículo 15°

Dentro de esta Rueda está la blanca, brillante, acuosa región del Dios del elemento Agua con forma de media luna; y allí dentro, sentado sobre un cocodrilo sagrado, está el Símbolo del agua sin mancha y blanco como la luna de otoño.

Comentario

Varuna, el Dios del Agua, vigila esta rueda porque en este centro la parte esencial es el agua, todo líquido.
Está limitada por dos cuartos de luna, formando medialuna. Esta región ha de permanecer herméticamente cerrada y vigilada, para que las fuerzas humanas no se expandan y para que las fuerzas superiores solamente lleguen a la zona primera por irradiación.
Sobre el cocodrilo o Makara, que está situado en la parte inferior de la media luna, como si fuera un guardián que quiere impedir el paso a las fuerzas inferiores al plano superior que no le pertenece a la Humanidad, está la semilla de la letra V, Vam, sinónimo de Apas, agua. En sánscrito se dice Bijā-vam, semilla del elemento agua.
Es sin mancha y blanca como la luna de otoño, porque el elemento del agua, símbolo de la fuerza cósmica, es de una pureza inmaculada, o potencial.
Luna de otoño quiere decir que no sólo está allí el contralor de todas las fuerzas, sino también el contralor de las influencias del pasado del ser, ya que la luna y el otoño son imagen del pasado o destino ancestral del ser.

Versículo 16°

¡Oh Dios que disipas el temor, Tú que moras en la Rueda Control, Tú que eres el orgullo de la temprana juventud, Tú, cuyo cuerpo azul luminoso es hermoso de contemplar, Tú que vistes con atavíos amarillos y tienes cuatro brazos y tienes dos trajes, el corporal y el divino! ¡¡¡Protégenos!!!

Comentario

El Dios que disipa el temor y mora en la Rueda Control, es Vishnū, en su forma característica de May Hari. En este versículo el autor del Sahtchakra Nirupana usa una sintaxis distinta de todos los demás.
Expone el versículo como si fuera una plegaria o una invocación, para dar a entender que el conocimiento y uso de esta rueda es de sumo cuidado y circunspección.
Únicamente puede usar, debidamente, este centro aquél que se ha identificado con el Dios May Hari y tiene su protección; aquél que ha vencido el temor.
May Hari es el orgullo de la temprana juventud porque el valor es la virtud de los jóvenes y ellos admiran sobremanera al valiente.
Su cuerpo es azul luminoso como el cielo, como el infinito, porque esta rueda refleja en sí todo el Cosmos, toda la fuerza del Universo.
Pero esa piel azulada, imagen del Cosmos dominado, tiene traje amarillo; el discípulo ha de poseer el arrojo del joven valiente y la prudencia de la sabiduría del anciano, simbolizada por el traje amarillo.
Esto mismo lo indican los cuatro brazos, que son como los cuatro puntoscardinales, como una palanca, para usar debidamente de las fuerzas universales y controlarlas.
Además de los atavíos amarillos tiene el Dios el Shrī Vasta, traje corporal, y el Kaustubha, traje divino.
Ni una persona muy materialista ni una muy espiritual pueden dominar este centro, sino aquél que sabe armonizar lo material y lo divino; hacer de la materia mente y de la mente materia.

Versículo 17°

Es dentro de esta Rueda donde siempre mora la Diosa Rākini. Ella es del color del loto azul; la belleza de su cuerpo está realzada por sus brazos que llevan varias armas. Viste atavíos y adornos celestiales y, bebiendo ambrosía, exalta su mente.

Comentario

Rākini, la Diosa de este lotus, es imagen del Eterno Femenino, vencedor de los poderes inferiores.
Es la Virgen coronada de estrellas, envuelta en un manto azul, que pisa la cabeza de la serpiente. Sus brazos, que son armas, denotan el poder y la fuerza que tiene para controlar y dominar los diversos elementos.
Los adornos celestiales indican que, para lograr el control y el vencimiento del temor, son indispensables una recta intención y una mente siempre puesta en lo Eterno.
Hasta puede beber ambrosía esta Diosa; todos los deseos y placeres prohibidos pueden allegarse hasta Ella, porque Ella sabe, y asimismo el Discípulo que ha dominado este centro, transformar todas las cosas en sustancia primordial y de todo sacar elemento para exaltar su mente.
Dicen los textos antiguos que quien se concentra intensamente sobre este lotus, transforma el color de su piel, que se pone de color azulado.
Esto ha sido corroborado por la ciencia moderna, pues este centro actúa sobre las glándulas suprarrenales, las cuales segregan corticoesterona, un elemento que rige la pigmentación de la piel y el vigor nervioso.
La superabundancia de la secreción produce un color azulado,mientras que la falta de la misma da un color bronceado a la piel y mucosas, tal como ocurre en la enfermedad de Addison.
Se puede suponer, entonces, que toda enfermedad de las suprarrenales es debida a trastornos nerviosos; el temor, por ejemplo, que es enemigo de este entro, es el causante de todas estas enfermedades.
Cuando la Rueda Control está fuertemente y bien dominada, el ser sale a voluntad por ella al mundo astral, como también lo hace durante las horas del sueño.
Por la misma penetran al ser todas las fuerzas cósmicas y los Poderes constructivos y destructivos; por allí se eliminan durante las horas del sueño los elementos sobreabundantes o negativos.
Es el control de todo sistema del hombre; mantiene la armonía entre el físico y el astral y su poder es de contracción, como un diafragma.
Es éste el centro del dominio personal; mediante él se encierra el ser en sí mismo o se abre a la vida.

Versículo 18°

Quien medite sobre la inmaculada Rueda Control, es liberado Inmediatamente de todos sus enemigos, tal como la falta de las formas de pasión y así sucesivamente. Llega a ser un Señor entre los ascetas y es como el sol iluminando la espesa oscuridad de la ignorancia. Fluye, en prosa y en verso, en bien razonados discursos y la riqueza de su palabra es como néctar.

Comentario

El valiente no tiene enemigos externos; pero aquél que medita sobre este centro correctamente, sabe que estos enemigos no son solamente los externos, sino también y principalmente, los internos.
El texto dice que los principales enemigos internos que vence, son el Ahamkāra, que son las seis formas que atan al hombre a las miserias terrestres y le impiden realizar la vida divina.
Ellas son: egoísmo, Individualidad, egotismo, personalidad, egoencia y principio conciencia-voluntad.